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ARTICULO ESCRITO POR NUESTRO AMIGO Y
VETERINARIO ESPECIALISTA JOAQUÍN CERDEIRA DE MADRID
NUESTRO MAS SINCERO AGRADECIMIENTO POR SU COLABORACIÓN
Al igual que en el caso de la cadera, se trata de una enfermedad con base
genética en la cual se producen anomalías durante el desarrollo del cachorro que
afectan a la articulación del codo, si bien con esta denominación se engloban
dos entidades patológicas distintas:
- No unión del proceso anconeo
- Fragmentación de la apofisis coronoides.
Ambas patologías son lesiones primarias que se estabilizan hacia el año de edad,
dando lugar de forma secundaria a la aparición de procesos osteoartrosicos en la
articulación del codo. La causa genética y los factores ambientales son los
mismos que para la displasia de cadera; en consecuencia los métodos para la
erradicación y control de la enfermedad también serán los mismos, es por ello la
necesidad del examen radiografico de los ejemplares destinados a la
reproducción. En el caso del codo, él numero de ejemplares que padecen la
enfermedad y pueden ser asintomaticos es incluso mayor que para la cadera, de
ahí la necesidad de los exámenes complementarios.
La BVA recomienda la realización de tres radiografías: una lateral del codo en
extensión, otra lateral del codo en flexión, y la tercera craneo-caudal del codo
en extensión. Las radiografías se evalúan de forma independiente a la búsqueda
de lesiones primarias (osteocondritis) o secundarias (osteoartrosis). Cada codo
se interpreta de forma independiente, siendo la calificación de 0
correspondiente a la normalidad absoluta, el valor 1 se adjudica cuando hay
ligeros cambios en la articulación pero no suficientemente notorios como para
eliminar el sujeto de los programas deS cría, los valores 2 y 3 corresponden a
displasia de codo moderada y severa respectivamente.
La no unión del proceso anconeo se suele presentar de forma bilateral en ambos
extremos proximales del cubito, se manifiesta entre los 5 y 7 meses de
edad,
causa dolor a la flexión y la extensión, atrofia muscular y cojera, además se
nota una crepitación de la articulación debida a la inestabilidad.
El proceso coronoides fragmentado es más difícil de diagnosticar
radiograficamente, ya que suele coexistir con una osteocondritis del epicondilo
humeral. Además de la cojera, que se inicia de forma paulatina, aparecen dolor a
la flexión y la extensión, crepitación articular y desviación de la extremidad
hacia fuera al caminar.
El tratamiento dependerá de la severidad de las lesiones y su naturaleza. El
tratamiento medico incluye la restricción del ejercicio, control del peso y
terapia con antiinflamatorios, con buenos resultados. El tratamiento quirúrgico
consiste en la extracción de los fragmentos de cartílago o hueso desprendidos y
estabilización de la articulación para evitar el dolor. La osteocondritis
disecante de la articulación escapulohumeral también podría estar englobada
aquí, aunque la causa genética de esta no esta aclarada. En este caso se forma
un colgajo de cartílago como consecuencia del desarrollo anormal del hueso
subcondral. Este colgajo cartilaginoso no puede nutrirse ni cicatrizar al estar
desprendido y cae dentro de la articulación, creando la consiguiente cojera
debida al proceso álgido.
Otras osteocondritis pueden producirse en la articulación de la rodilla,
afectando el condilo femoral, e incluso en la articulación del tarso creando los
respectivos casos de artrosis.
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